LOS CERRAJEROS NO SOMOS VERDUGOS

Después de los acontecimientos sucedidos recientemente en la sede del PSOE de Madrid, con el cese de Tomas Gómez, uno de los acontecimientos mas comentados ha sido el cambio de cerraduras en los despachos de dicha sede.

He escuchado multitud de comentarios y, si la noticia ha sido de una gran importancia, lo que le ha dado carácter de impactante ha sido el hecho de que los cerrajeros han cambiado las cerraduras del despacho en cuestión.

Han corrido ríos de tinta en cuanto al hecho añadido de dicho cambio de cerraduras, y en algunos casos este hecho es el que a teñido de escándalo  la noticia, es decir le ha dado un plus de dramatismo añadido.

A decir verdad, a cualquier cerrajero, no le extraña que esto suceda, es decir, el revuelo de la noticia… en algunas ocasiones, nuestra presencia y actuación se percibe como el momento de soltar la cuerda en la guillotina o el accionamiento del conmutador que hace pasar la descarga mortal. Es como el siguiente de los actos después de la última voluntad, después de esto no hay marcha atrás. No voy a negar que es el paso de página o el punto y aparte, pero se debería de pensar fríamente y no verlo como un acto irreversible, tan solo, un paso mas en una cadena de actuaciones.

Me niego a pensar que se nos percibe como verdugos, los cerrajeros no somos verdugos, sencillamente somos un paso mas en cualquier proceso que en algunos casos es llamativo o trascendente.